30 de Septiembre 2026 · Leandro Alemán Scheurle
Navegar hacia los confines de la Tierra y caminar por sus huellas más salvajes es la promesa de esta travesía increible por la Península Mitre, el último rincón virgen de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
La aventura comienza en el mar, en Ushuaia. El velero suelta amarras y se interna en las aguas indómitas del Canal Beagle y el Atlántico Sur. El viento austral infla las velas mientras la costa se vuelve cada vez más escarpada, solitaria y majestuosa. A bordo, el crujido del barco y el golpe de las olas dictan el ritmo del viaje, en una comunión perfecta con la naturaleza más pura. Los acantilados oscuros y los faros solitarios vigilan nuestro paso hacia una tierra donde el mapa deja de ser un camino y se convierte en una leyenda.

Al desembarcar, en Bahia Aguirre, el desafío cambia de forma pero mantiene la misma mística. Comienza la pateada por territorio indomable, una verdadera expedición de trekking que exige tanto del cuerpo como del espíritu. Pasamos por la legendaria Cueva de Gardiner y de ahí a la estepa y luego a las playas de arenas rubias y negras...Cada paso es un reencuentro con lo primitivo: turbales profundos que ponen a prueba la determinación, más playas desiertas, la Cordillera de los Andes, en su último suspiro y pegada al mar, corriendo de oeste a este como en ningún otro lugar de América, bosques de lengas achaparradas que parecen sacados de un cuento fantástico. Aquí, las huellas que seguimos no son de hombres, sino de caballos y toros salvajes. La Bahia Sloggett nos presenta un escenario de buscadores de oro, una playa de piedras infinita y el temido cruce del Rio López en bote inflable.
Es un viaje de contrastes perfectos: los campamentos, el silencio sobrecogedor de la estepa fueguina interrumpido solo por las ráfagas de viento; y la historia viva de antiguos naufragios y asentamientos nativos que el tiempo se niega a borrar.
Explorar la Península Mitre en velero y a pie no es simplemente hacer turismo; es una verdadera expedición al corazón de lo desconocido, un regreso a los orígenes del mundo donde el viajero no solo descubre un paisaje sino que se descubre a si mismo ante la inmensidad.